En la actualidad son cuatro las fórmulas
posibles de prestación de servicios a
nivel municipal en España, tal y como se expone en el libro El interés general y la excelencia en los servicios
públicos.
En primer lugar, se da la gestión directa, en la que los servicios
públicos son gestionados, controlados y suministrados directamente por la
Administración local.
Otra opción es la gestión directa mediante descentralización funcional, es decir, cuando
el gobierno local crea agencias para la provisión de los servicios tales como organismos
autónomos, entes públicos empresariales, empresas públicas o fundaciones, que
serán capaces de prestar los servicios con mayor rapidez y se adaptaran más a
las necesidades de los ciudadanos.
Por otro lado, la gestión indirecta mediante externalización, la Administración
local establece un contrato con una empresa privada para la prestación de un
servicio concreto. Sin embargo, aunque es la empresa privada la que se encarga
de la provisión, la Administración pública sigue manteniendo la capacidad de
decisión y control sobre el mismo.
Y finalmente, la gestión indirecta mediante empresas mixtas, en este caso, la
gestión del servicio la realiza una entidad participada por el sector público y
privado, donde el capital de estas empresas se encuentra repartido entre ambas.
Ante todas estas opciones, ¿cuál es el mejor
modelo de gestión? Pues Manuel Pimentel, exministro de Trabajo y Asuntos
Sociales y coeditor del libro afirma que depende. “El mejor modelo siempre será
el que ofrezca más calidad de servicio al ciudadano. Por lo tanto, no debe
abordarse nunca desde un prisma ideológico, como se ha abordado últimamente,
sino que es una cuestión de evaluar cuál es el mejor”.
En la misma perspectiva se encuentra Carlos
L. Alfonso Mellado, catedrático del Derecho del Trabajo de la Universidad de
Valencia, coautor del libro que enfatiza en la idea de que “no hay una única
respuesta en cuanto a cuál es mejor, sino que habrá que ver cuál de los cuatro
garantiza mejor en cada caso concreto, las condiciones que debe cumplir un
servicio público, concluye.
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